En un mundo donde el trabajo es una parte fundamental de nuestras vidas, surge una pregunta clave: ¿es posible medir y realizar una adecuada gestión la felicidad en el entorno laboral?
Para dar respuesta a esta necesidad, proponemos la creación de un certificado de gestión de la felicidad cuya finalidad es que la productividad esté ligada al bienestar subjetivo de los empleados de las organizaciones. Algo que se puede lograr mediante el desarrollo del círculo virtuoso de la felicidad corporativa.
Durante las últimas décadas del siglo XXI, la investigación ha demostrado que los empleados felices son más productivos, creativos, innovadores, proactivos, empáticos y emprendedores en el desempeño cotidiano de su actividad profesional. Pese a todos estos parabienes, la gestión de la felicidad sigue siendo una quimera para muchas gobernanzas corporativas del mundo globalizado.
Una de la razones es que muchas de ellas priorizan los objetivos económicos y financieros por encima de la felicidad laboral de sus empleados o clientes internos. Sin embargo, algunos estudios muestran que el recurso intangible de la felicidad es fuente de ventajas competitivas y sostenibles para las compañías.
Multinacionales como Google, Toyota o LinkedIn han puesto en marcha acciones o programas de gestión de la felicidad laboral para promover entornos positivos, constructivos y saludables, lo que ha resultado en elevados niveles de innovación y compromiso de su capital humano, así como en menores tasas de rotación de su personal.
Pese a los avances constantes en la gestión del talento humano, hasta ahora no existe un sello de calidad que certifique que una organización es feliz y competitiva de acuerdo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible 3 (Salud y Bienestar) y 8 (Trabajo decente y Crecimiento económico).
Inspirada en los actuales modelos de certificación de gestión de calidad (ISO 9001) y gestión ambiental (ISO 14001), el Certificado de Gestión de la Felicidad nace con el propósito de evaluar y avivar el espíritu en equipo y el trabajo colaborativo de los clientes internos de la empresa en el desarrollo cotidiano de su desempeño profesional.
Esta certificación, desarrollada en la disciplina de gestión de la felicidad, establece una serie de indicadores que miden cuantitativamente la felicidad corporativa y su impacto en los beneficios económicos de las empresas:
La responsabilidad social, la comunicación asertiva, el trabajo colaborativo, la justicia organizacional y el compromiso afectivo son factores que contribuyen a que las empresas alcancen puntuaciones altas en los cuatro indicadores de gestión de la felicidad.
Para obtener este novedoso certificado, las organizaciones deben emprender un exhaustivo proceso de autoevaluación: auditorías internas y encuestas a los empleados. También deben poner en marcha una dirección estratégica bajo los principios rectores de gestión de la felicidad.
Un componente primordial para ello es la figura del responsable de felicidad, encargado de diseñar e implementar políticas de felicidad corporativa. Su labor será esencial para cultivar una cultura organizacional donde broten las semillas del respeto, la equidad, la confianza y la satisfacción laboral.
En este contexto, el certificado de la gestión de la felicidad se convierte en una pieza clave para conseguir no solo la calidad y la excelencia de los productos o los servicios desarrollados en el interior de las entidades, sino también para adquirir una imagen corporativa capaz de atraer talento creativo e innovador.
En un mundo globalizado cada vez más competitivo y en el que se suceden las disrupciones tecnológicas, la implementación del certificado de la gestión de la felicidad no solo mide la felicidad colectiva de los empleados de las organizaciones, sino que permite medir hasta qué punto cada cambio beneficia a los trabajadores.
De esta manera un activo intangible como la felicidad puede ser un recurso estratégico de vital importancia para las empresas. Es la semilla que hace brotar las flores de la motivación, el crecimiento profesional, las emociones positivas y la pasión laboral de todos sus clientes internos.
De este modo, las organizaciones podrán construir una identidad corporativa cimentada en una gestión de la felicidad, que estimule el bienestar de sus empleados como motor para beneficios económicos y ventajas competitivas.