
Estados Unidos presentó oficialmente su plan para reactivar el petróleo de Venezuela, una estrategia que incluye el retiro parcial de sanciones económicas, la autorización para exportar crudo y una serie de inversiones destinadas a recuperar la infraestructura energética del país sudamericano.
La iniciativa fue anunciada tras la reciente operación estadounidense que derivó en la captura de Nicolás Maduro y redefine el manejo de uno de los mayores reservorios de petróleo del mundo, bajo un esquema de control financiero estricto y supervisión internacional.
El plan de Estados Unidos para reactivar el petróleo de Venezuela se concentra exclusivamente en el sector energético y busca restablecer la producción y comercialización de crudo venezolano hacia mercados formales.
Según informó el Departamento de Energía, la medida ya entró en vigencia y contempla una primera fase de venta de entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo, con operaciones que podrán extenderse de manera indefinida siempre que cumplan con la legislación estadounidense.
Washington aclaró que solo estarán habilitadas las transacciones realizadas por canales autorizados, mientras que cualquier intento de evasión será sancionado.

Uno de los puntos centrales del acuerdo es el retiro selectivo de sanciones a Venezuela, limitado exclusivamente a la industria petrolera. La Casa Blanca remarcó que no se trata de una flexibilización general, sino de un esquema técnico con objetivos económicos y de seguridad.
Todos los ingresos generados por la venta de petróleo venezolano serán depositados inicialmente en cuentas controladas por Estados Unidos en bancos internacionales de primera línea. El objetivo es garantizar la trazabilidad y evitar el uso irregular de los fondos.
“Todos los ingresos se liquidarán primero en cuentas controladas por Estados Unidos”, precisó el Departamento de Energía en su comunicado oficial.

El acuerdo también habilita la importación de tecnología, equipos y repuestos para campos petroleros venezolanos, una industria golpeada por años de desinversión, mala gestión y fuga de personal especializado.
Empresas energéticas estadounidenses y de otros países podrán participar en tareas de mantenimiento, modernización y recuperación de pozos, con el objetivo de lograr un aumento de producción en el corto plazo.
Además, Estados Unidos confirmó el envío de crudo liviano para ser utilizado como diluyente, un elemento clave para mejorar la calidad del petróleo pesado y extrapesado que domina las reservas venezolanas.
El plan de Estados Unidos para reactivar el petróleo de Venezuela incluye compromisos específicos vinculados a la infraestructura eléctrica, considerada indispensable para sostener la producción energética.
Funcionarios estadounidenses señalaron que la generación eléctrica del país cayó más de un 30% en los últimos años y que el deterioro del sistema representa uno de los principales obstáculos para la recuperación económica.
Por ese motivo, Washington trabajará en la mejora de la red eléctrica venezolana como parte del esquema integral de reactivación energética.
Desde el gobierno estadounidense indicaron que el proceso será evaluado de forma permanente y podrá modificarse en función de la evolución política y económica de Venezuela.
Bajo el nuevo esquema, solo las operaciones autorizadas serán consideradas legales. Cualquier maniobra destinada a evadir los controles establecidos podría derivar en nuevas sanciones.
Estados Unidos busca no solo reactivar el comercio petrolero regional, sino también sentar las bases para una recuperación sostenida de un sector clave para la economía venezolana.