Eugenia no tomaba esta responsabilidad a la ligera. Consciente de la importancia de su rol, ya había gestionado la aprobación de la Cámara de Diputados para obtener una licencia como diputada provincial. Su misión era clara: asegurar que cada niño y adolescente en las escuelas públicas de San Luis tuviera acceso a una alimentación adecuada. A partir del lunes 31 de marzo, se daría un impulso significativo a las actividades del PANE, con visitas programadas a escuelas y proveedores de alimentos, iniciando una labor que impactaría a alrededor de 110,000 estudiantes, ofreciendo desayuno y merienda, además de alimentar a más de 60,000 con almuerzos nutritivos.
La visión de Gallardo para el programa iba más allá de la simple distribución de alimentos. En su discurso, enfatizó la importancia de implementar controles rigurosos que incluyeran la supervisión en la recepción, transporte y manipulación de los alimentos, así como una evaluación exhaustiva de las condiciones en las cocinas escolares. Quería contribuir a crear un ambiente en el que cada comida servida fuera no solo deliciosa, sino también segura y nutritiva.
Además, para alcanzar estos objetivos ambiciosos, Eugenia estableció líneas de colaboración con el Ministerio de Salud y los municipios locales. Sabía que el éxito del programa dependería de un esfuerzo conjunto, uniendo fuerzas para garantizar que se llevaran a cabo todos los controles necesarios para brindar una alimentación saludable a los jóvenes estudiantes de San Luis.
El futuro se vislumbra prometedor y Eugenia Gallardo está lista para asumir el desafío. Con liderazgo y pasión por el bienestar de los niños, está dispuesta a transformar el panorama nutricional en las escuelas, asegurando que cada plato servido sea un reflejo de cuidado y dedicación. Este es solo el comienzo de una historia que continuará desarrollándose, con el compromiso de que cada niño y adolescente reciba la alimentación adecuada que merecen.