El Niño puede aumentar la probabilidad de lluvias abundantes, pero no asegura precipitaciones en todas las zonas. Para el maíz tardío, las lluvias de noviembre y diciembre pueden complicar la siembra y la implantación, por lo que la planificación debe ajustarse a cada lote.

En un análisis publicado por LA NACION el 1 de noviembre, Octavio Caviglia, docente de la Universidad Nacional de Entre Ríos e investigador del CONICET, explicó que el efecto esperado de El Niño sobre el rendimiento del maíz tardío sería menor que sobre el temprano. Según el especialista, la etapa crítica del cultivo tardío ocurre cuando las lluvias de verano tienden a ser más abundantes y similares entre las fases climáticas.

Sin embargo, los excesos de agua durante la siembra pueden dificultar las labores y la emergencia del cultivo. Caviglia también señaló que pueden favorecer nacimientos escalonados de malezas, crear condiciones propicias para enfermedades foliares y modificar la dinámica de plagas. En lotes bajos o con napas cercanas, el agua acumulada puede aumentar la superficie perdida.

La fecha y el lote, en el centro de la decisión

El análisis recomienda considerar la fecha de siembra según la región y las condiciones del ambiente. Para la región pampeana, Caviglia indicó que atrasar la implantación más allá de la primera quincena de diciembre eleva el riesgo de heladas tempranas durante el llenado del grano, especialmente en el sur y el oeste.

La nutrición también requiere diagnóstico. De acuerdo con trabajos del grupo de investigación de Caviglia en Paraná, los barbechos largos en años húmedos pueden dejar más nitrógeno disponible y reducir la respuesta a la fertilización. A la vez, pueden aumentar las pérdidas por lavado y desnitrificación; el fraccionamiento de la aplicación podría ayudar a reducirlas en los primeros estadios, según el análisis.

El especialista concluyó que la planificación del maíz tardío debe combinar una fecha de siembra adecuada, una estrategia nutricional ajustada y una densidad acorde con el híbrido, con atención especial a la implantación y a las adversidades del lote.

Claves para planificar el maíz tardío


  • El Niño aumenta la probabilidad de lluvias abundantes, pero no las garantiza en cada zona.

  • Las lluvias de noviembre y diciembre pueden complicar la siembra y la implantación.

  • La fecha de siembra y el manejo nutricional deben ajustarse a las condiciones de cada lote.