Juan Farinati, presidente y CEO de Bayer Cono Sur, sostuvo que la discusión sobre la propiedad intelectual de las semillas tendrá consecuencias para el desarrollo de la agricultura argentina durante las próximas décadas.

Durante la 11° edición de Negocios del Campo, organizada por LA NACION, el ejecutivo afirmó que el debate no se limita al pago de regalías, sino que también involucra la llegada de inversiones, la incorporación de tecnología y la productividad del sector.

Lo que hay que saber


  • Farinati vinculó la propiedad intelectual con la inversión y la innovación en el agro.

  • El ejecutivo afirmó que la discusión puede definir el rumbo de la agricultura argentina hacia 2050 o 2060.

  • Según una estimación que citó, la Argentina pierde US$3000 millones anuales en soja por la brecha tecnológica.

Farinati señaló que la ley de semillas vigente tiene alrededor de 50 años y planteó la necesidad de contar con un marco regulatorio más previsible. En particular, respaldó que la Argentina avance hacia estándares internacionales de protección de la propiedad intelectual, como los establecidos por el convenio UPOV-91.

El reclamo por más tecnología

El presidente de Bayer Cono Sur sostuvo que la falta de innovación deja a la competitividad agrícola demasiado atada a los recursos naturales y al clima. También comparó la evolución de los rindes de soja entre la Argentina y Brasil, y atribuyó parte de la diferencia a los niveles de inversión en genética y biotecnología.

De acuerdo con la cifra mencionada por Farinati, la brecha tecnológica representa una pérdida estimada de US$3000 millones por año únicamente en el cultivo de soja. El ejecutivo aclaró que el potencial podría ampliarse a otros cultivos.


Farinati planteó que el debate debería centrarse en cómo atraer tecnología e inversiones para que los productores puedan elegir entre una oferta más amplia de semillas y desarrollos agrícolas.

Además, consideró que la Argentina tiene margen para aumentar su producción agropecuaria mediante un mayor uso de tecnología, infraestructura y riego. En ese contexto, afirmó que un sistema de propiedad intelectual más claro podría favorecer tanto a empresas internacionales como a desarrolladores nacionales.

El ejecutivo también indicó que Bayer podría volver a analizar oportunidades en el mercado argentino de semillas de soja si el país adopta estándares internacionales de protección de la propiedad intelectual.