El consumo aparente de carne vacuna en Argentina cayó a 46 kilos anuales por habitante en agosto de 2026, según datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA).

La cifra corresponde al promedio móvil de los últimos 12 meses y representa una baja del 9,5% interanual frente a agosto de 2025. En términos absolutos, equivale a 4,9 kilos menos por persona.

El registro es el más bajo de la serie comparable de CICCRA, iniciada en 2005. La caída del consumo coincidió con una menor oferta para el mercado interno y con fuertes aumentos en los precios de los cortes vacunos.

En números


46kilos anuales por habitante en agosto de 2026

9,5%caída interanual del consumo

51,2%aumento interanual promedio de los cortes vacunos

2005año de inicio de la serie comparable

El consumo anualizado no representa la cantidad comprada por cada persona durante un mes específico, sino el equivalente por habitante calculado sobre el promedio de los últimos doce meses.

Los precios presionaron al mercado interno

De acuerdo con el relevamiento citado, los cortes vacunos aumentaron en promedio 51,2% entre agosto de 2025 y agosto de 2026, por encima de la suba del 33,2% registrada en el nivel general de precios.

Entre los mayores incrementos se ubicaron la carne picada común, con una suba del 52,7%; el asado, con 52,1%; el cuadril, con 51,9%; la nalga, con 50%; y la paleta, con 49%.

Lo que hay que saber


  • El consumo aparente llegó a 46 kilos anuales por habitante.

  • La baja interanual fue del 9,5% frente a agosto de 2025.

  • El indicador alcanzó el nivel más bajo de la serie iniciada en 2005.

  • Los cortes vacunos aumentaron 51,2% en promedio durante el último año.

En los primeros ocho meses de 2026, el consumo aparente totalizó 1,377 millones de toneladas res con hueso, un 11,3% menos que en el mismo período del año anterior. En contraste, las exportaciones crecieron 6,5% y alcanzaron 567.400 toneladas res con hueso, según los datos difundidos por CICCRA.

El informe describe un retroceso del consumo interno de carne vacuna en un contexto de menor disponibilidad y precios más altos.