La Argentina busca atraer inversiones para ampliar su infraestructura de centros de datos, impulsada por el crecimiento de la inteligencia artificial, los servicios en la nube y el aumento del tráfico digital.

Según cifras de Cushman & Wakefield citadas por LA NACION, el país cuenta con 45 centros de datos y 73 megavatios (MW) de capacidad instalada. Brasil registra 2100 MW y Chile, 624 MW, por lo que existe un amplio margen de expansión.

Lo que hay que saber


  • La Argentina cuenta con 45 centros de datos y 73 MW de capacidad instalada.

  • El proyecto Stargate Argentina, de Sur Energy y OpenAI, podría alcanzar hasta 500 MW.

  • El sector necesita energía confiable, conectividad, equipamiento y reglas estables.

Uno de los proyectos de mayor escala es Stargate Argentina. Sur Energy y OpenAI anunciaron el 10 de octubre de 2025 una carta de intención para explorar la construcción de un centro de datos de hasta 500 MW en el país.

La iniciativa, que continúa en etapa exploratoria, contempla una inversión de hasta US$25.000 millones a plena escala. Sur Energy lideraría los componentes energético y de infraestructura, mientras que OpenAI evalúa participar como compradora de energía.

El interés también alcanza a YPF. Horacio Marín, presidente y CEO de la petrolera, señaló —según informó LA NACION— que la compañía estudia instalar un centro de datos aprovechando el gas excedente de Vaca Muerta y la experiencia de YPF Luz.


El desarrollo de estos proyectos depende de combinar energía confiable, conectividad, talento tecnológico y previsibilidad regulatoria para sostener inversiones de largo plazo.

La expansión enfrenta desafíos vinculados con la capacidad de la red eléctrica, el acceso a equipamiento especializado y la estabilidad de las condiciones regulatorias y cambiarias. Los centros destinados a inteligencia artificial requieren, además, grandes volúmenes de energía y sistemas de refrigeración.

La Argentina cuenta con recursos energéticos, disponibilidad de suelo, condiciones climáticas favorables en algunas regiones y capacidades técnicas vinculadas con la economía del conocimiento. Sin embargo, los proyectos anunciados todavía dependen de evaluaciones técnicas, financieras, energéticas y regulatorias.

El desarrollo de esta infraestructura podría favorecer la llegada de servicios de nube, aplicaciones de inteligencia artificial y nuevas empresas tecnológicas, siempre que las inversiones logren concretarse y se consolide un ecosistema local.