Caputo presiona al sector privado para activar el corazón de la reforma laboral y acelerar el empleo formal

El ministro de Economía asegura que muchas empresas aún no conocen el beneficio que reduce las cargas patronales al 2% durante cuatro años para nuevos empleos. Especialistas advierten que la baja de aportes, por sí sola, podría no alcanzar.

El ministro de Economía, Luis Caputo, redobló la presión sobre el sector privado para que se pliegue a uno de los puntos centrales de la reforma laboral empleo formal: el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL).

Según el funcionario, muchas empresas todavía no conocen en profundidad el beneficio que contempla la ley sancionada en el Congreso y eso limita su impacto inmediato en la creación de empleo registrado.

“El Gobierno debe profundizar la difusión para que los empresarios comprendan el beneficio concreto”, sostuvo Caputo en distintas intervenciones públicas.


🔎 Qué cambia con el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral

El RIFL propone una reducción sustancial de las cargas patronales para nuevos empleos formales.

📉 Antes: los empleadores pagaban entre 17% y 20% en aportes previsionales, asignaciones familiares y fondo de empleo.
📉 Ahora: ese porcentaje baja al 2% durante 48 meses para los trabajadores alcanzados por el régimen.

En términos oficiales, la reducción representa una baja cercana al 85% en cargas patronales para los nuevos puestos registrados.

El objetivo de la reforma laboral empleo formal es claro: abaratar el costo de contratación y así incentivar a las empresas a registrar trabajadores que hoy están en la informalidad.


Los otros ejes de la reforma laboral

Además del RIFL, la ley incluye otros dos instrumentos:

📌 Fondo de Asistencia Laboral (FAL)

Permite que las empresas destinen recursos —que antes iban al fisco— a un fondo específico para cubrir eventuales indemnizaciones. Según el Gobierno, esto aporta previsibilidad y reduce la litigiosidad.

📌 Mayor claridad en los costos de despido

Caputo sostiene que el nuevo esquema busca eliminar la incertidumbre jurídica y lo que denominó “industria del juicio”, brindando reglas más claras sobre cuánto puede costar una desvinculación.


Qué opinan los especialistas sobre la baja de cargas

Aunque el Ejecutivo considera que la reducción de aportes es un incentivo fuerte para la formalización, en el sector privado surgen matices.

Una fuente empresarial consultada señaló que la experiencia internacional demuestra que la baja de cargas, por sí sola, no siempre logra que las micro y pequeñas empresas abandonen la informalidad.

La asesora laboral Silvina Scarimbolo advirtió que la reforma laboral empleo formal necesitaría complementarse con:

  • 💳 Acceso al crédito para empleadores
  • 🎓 Programas de capacitación para trabajadores
  • 📚 Mejoras estructurales en educación y formación

Desde otra mirada, el abogado Pablo Mastromarino, socio del estudio Tanoira Cassagne, coincidió en que el régimen no tuvo suficiente difusión. Sin embargo, consideró que podría generar interés entre empleadores que encuadren en las condiciones previstas por la ley. No obstante, aclaró que el nivel general de empleo depende principalmente del crecimiento de la actividad económica.


Reglamentación pendiente y dudas empresarias

Un punto clave es que la reforma todavía no fue completamente reglamentada. Sin esa definición, muchas empresas no tienen claridad operativa sobre cómo aplicar los beneficios.

La Comisión Nacional de Valores (CNV), que deberá regular aspectos vinculados a los Fondos de Asistencia Laboral, también espera precisiones para poner en marcha la operatoria.

Esta incertidumbre regulatoria, sumada al bajo nivel de difusión, explicaría por qué el régimen aún no tuvo una adhesión masiva.


El desafío: transformar la rebaja en empleo formal real

El Gobierno apuesta a que la combinación de:

  • ✔ reducción de cargas
  • ✔ mayor previsibilidad en despidos
  • ✔ nuevos instrumentos financieros

sea suficiente para modificar el comportamiento empresarial.

Sin embargo, parte del sector privado sostiene que la informalidad responde a factores más amplios: baja productividad, dificultades de financiamiento, presión impositiva general y escaso crecimiento económico.

En este escenario, la reforma laboral empleo formal aparece como una herramienta potente en términos fiscales, pero su impacto real dependerá de la reglamentación, la difusión y el contexto económico.

Por ahora, Caputo insiste en que el sector empresario tiene en sus manos un beneficio clave para impulsar el empleo registrado. La incógnita es si alcanzará para revertir la tendencia estructural de informalidad en Argentina.

El gráfico detalla la cuña fiscal como porcentaje del costo laboral total de un trabajador formal promedio, analizando el impacto de la reforma laboral en Argentina y comparándolo con múltiples naciones. (IARAF)