La pulseada entre la Casa Rosada y los gobernadores por la reforma económica sumó un nuevo capítulo. El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, comenzó a flexibilizar su postura y ahora propone que la baja del Impuesto a las Ganancias para las empresas quede condicionada a que la economía crezca al menos un 4% anual.
La iniciativa, presentada como una concesión en medio de la negociación política, no terminó de convencer a las provincias, que ven detrás del planteo una maniobra para postergar la discusión sin resignar recaudación nacional.
Hasta hace pocos días, Caputo había sido tajante: no estaba dispuesto a retirar el capítulo de Ganancias del proyecto oficial. Esa posición encendió alarmas entre los gobernadores, ya que la medida implicaría una pérdida cercana a 1,5 billones de pesos para las arcas provinciales. La presión política obligó al Gobierno a ensayar una salida intermedia.
📊 La “cláusula gatillo” que genera desconfianza
Según fuentes al tanto de la negociación, la propuesta oficial establece que la baja de Ganancias solo se active si el crecimiento económico alcanza el 4%. El argumento del ministro es que, con mayor actividad, la recaudación se compensaría automáticamente.
Sin embargo, en las provincias aseguran que el cálculo no cierra. Técnicos de distintos gobiernos provinciales advierten que el propio esquema económico del Ejecutivo apuesta a sectores como la minería, que bajo el paraguas del RIGI contará con beneficios fiscales, incluida la reducción del impuesto a las ganancias, sin un impacto directo en la coparticipación.
En ese contexto, la promesa de compensación vía crecimiento aparece, para los gobernadores, más como una hipótesis optimista que como una garantía concreta.
🎭 Una jugada política para ganar tiempo
Puertas adentro, varios mandatarios provinciales interpretan la propuesta como un movimiento táctico. La lectura es que Caputo busca evitar quedar como el responsable de frenar una baja de impuestos, mientras traslada el costo político a las provincias si la reforma no avanza.
“La cláusula por crecimiento es una forma elegante de dormir el tema”, deslizan en despachos provinciales, donde también señalan que el Gobierno enfrenta un problema serio: la caída real de la recaudación, que en enero retrocedió 7,4%, encendiendo señales de alerta en el equipo económico.
Ese deterioro fiscal también explica por qué quedó descartada otra alternativa que había circulado: coparticipar una porción del impuesto al cheque, que hoy queda íntegramente en manos de la Nación.
⚖️ Un equilibrio cada vez más frágil
La estrategia oficial apunta a sostener el discurso de orden fiscal sin romper del todo el puente con los gobernadores, actores clave para el avance de cualquier reforma estructural en el Congreso. Pero la desconfianza crece y el margen político se achica.
En ese delicado equilibrio, la baja de Ganancias atada al crecimiento económico aparece menos como una solución de consenso y más como un parche transitorio, en un escenario donde nadie quiere pagar el costo de ceder primero.
