Mientras las tensiones geopolíticas vuelven a poner en jaque a los mercados internacionales, la Argentina aparece como una de las pocas beneficiadas por un fenómeno que suele jugar en contra: la suba del oro y otros metales preciosos.
La incertidumbre generada por el conflicto entre Estados Unidos e Irán, sumada a la volatilidad política en Washington, impulsó nuevamente al oro como refugio de valor. Ese movimiento fortaleció las reservas del Banco Central argentino, que cuenta con cerca de dos millones de onzas troy del metal en su balance.
El oro, protagonista en medio del temor global
En las últimas horas, el precio del oro mostró un comportamiento volátil, aunque con una tendencia alcista. El analista financiero Roberto Ruarte recordó que, durante el último cierre prolongado del gobierno estadounidense, “el oro y la plata alcanzaron máximos históricos”, un antecedente que hoy vuelve a resonar entre los inversores.
Mientras Wall Street cerró en baja y creció la aversión al riesgo, el metal precioso recuperó terreno en el after market, reflejando el nerviosismo que domina al escenario financiero global.
Reservas en alza y señales positivas para la deuda
En este contexto, el Banco Central fue un actor clave en el Mercado Libre de Cambios y logró comprar USD 52 millones, llevando las reservas a USD 46.240 millones, el nivel más alto desde el inicio de la gestión de Javier Milei.
El impacto también se sintió en los bonos soberanos, que registraron bajas moderadas, mientras el riesgo país subió apenas 8 puntos, hasta los 492. Según analistas del mercado, los títulos argentinos fueron los menos golpeados de la región, una señal alentadora en la carrera hacia el refinanciamiento de la deuda.
Acciones y dólar financiero: el punto débil
No todo fue positivo. El índice Merval retrocedió 0,6% en pesos y 1,8% en dólares, afectado por la suba del contado con liquidación. Aun así, el desempeño fue más contenido que el observado en otras plazas financieras de la región.
El foco puesto en Irán y el riesgo geopolítico
Para Jorge Harker, analista de mercados internacionales de Adcap Grupo Financiero, la atención global está puesta en Medio Oriente. “La presencia militar de Estados Unidos en la región sigue creciendo y el escenario parece diseñado para tensar la situación con Irán”, explicó.
Según el especialista, un eventual conflicto tendría impacto en los mercados dependiendo de su duración y alcance, aunque advirtió que el mayor costo de un cierre del estrecho de Ormuz lo sufriría el propio Irán.
Por qué los metales seguirían subiendo
Harker enumeró varios factores que sostienen la tendencia alcista del oro y la plata:
- Los bancos centrales continúan acumulando oro como reserva de valor frente a un dólar debilitado.
- Rusia y China reforzaron sus compras, revalorizando a los metales como activos estratégicos.
- El conflicto con Irán recién comienza y eleva la incertidumbre global.
- La demanda supera a la capacidad de extracción, impulsando a las empresas mineras.
Un dato que refuerza esta tendencia es el caso de El Salvador, que recientemente sumó USD 50 millones en oro, elevando sus tenencias a USD 360 millones.
Petróleo en alza, pero sin pánico
El petróleo también reaccionó al contexto internacional y subió más de 3%, alcanzando los USD 70 por barril. Para Matías Togni, analista de NextBarrel, el movimiento responde más a la prima de riesgo geopolítico y a la especulación financiera que a problemas reales de abastecimiento.
“El mercado físico sigue sobre ofertado y nadie cree seriamente en una interrupción del estrecho de Ormuz”, aclaró.
Un beneficio indirecto para la Argentina
La combinación de reservas fortalecidas por el oro, compras del Banco Central y un impacto moderado en los bonos explica por qué la Argentina exhibe hoy el nivel de reservas más alto desde 2021.
Aunque la volatilidad internacional castiga a las inversiones de riesgo, el efecto refugio de los metales termina jugando, de manera inesperada, a favor del país.