Nelson Ginter cría gallinas en Ushuaia y Punta Paraná junto con su esposa, María Alejandra Pirchio. La pareja cuida actualmente 115 aves y adapta su manejo a las condiciones del invierno fueguino: en los meses fríos las lleva a la ciudad y durante el verano las traslada al campo.
En números
En Punta Paraná, donde no cuenta con calefacción para las gallinas, los huevos pueden congelarse y romperse. En Ushuaia, Ginter los recoge a medida que son puestos y renueva varias veces al día el agua de los bebederos para evitar que se congele.
El productor explicó que, si los huevos quedan hasta el día siguiente en el frío, pueden congelarse, romperse y dejar de servir.
La crianza comenzó como un pasatiempo y hoy abastece a particulares y restaurantes de la zona. Según contó Ginter a LA NACION, durante el verano lleva la mayor parte de las aves a Punta Paraná y en invierno las regresa a Ushuaia, donde puede atenderlas de cerca.
El frío también condiciona el cuidado cotidiano: además de recoger los huevos, Ginter cambia el agua de los bebederos varias veces durante el día. En el campo, la falta de calefacción hace que algunos huevos se congelen y se rompan.
La pareja reparte las 115 gallinas entre su casa en Ushuaia y un terreno en Punta Paraná. En verano, las aves pasan más tiempo en el campo; cuando llega el invierno, vuelven a la ciudad.
La producción incluye huevos azulados, aunque Ginter precisó que solo tres de sus gallinas los ponen. También vende huevos a clientes particulares y restaurantes locales.
Lo que hay que saber
- Nelson Ginter, de 62 años, cría gallinas en Ushuaia y Punta Paraná.
- Junto con María Alejandra Pirchio, cuida un plantel de 115 aves.
- La pareja abastece a particulares y restaurantes de la zona.
- En invierno, las gallinas vuelven a Ushuaia; Ginter recoge los huevos y cambia el agua de los bebederos varias veces al día.
