Un estudio del Instituto de Ingeniería Rural (IIR) del INTA analizó cómo distintas historias de manejo agrícola se relacionan con la estructura del suelo y la distribución del carbono. La investigación encontró diferencias entre campos y secuencias de cultivo, por lo que sus resultados no establecen una regla general para todos los sistemas productivos.

El trabajo examinó suelos limosos y comparó agregados biogénicos —formados por la actividad de organismos vivos— con agregados fisicogénicos, originados por procesos físicos. Según el INTA, el manejo agrícola influye indirectamente en el carbono al modificar la estructura y el tipo de agregación del suelo.

Lo que encontró el estudio


  • La investigación relacionó el manejo agrícola con cambios en la estructura del suelo y la organización del carbono.

  • En dos de los tres sitios estudiados, los agregados biogénicos presentaron más carbono superficial asociado al carbono particulado.

  • El INTA indicó que los resultados varían entre campos y deben ampliarse y contrastarse en otros ambientes.

Qué analizó la investigación

El investigador Marcos Roba, del IIR del INTA, estudió tres suelos limosos y cinco secuencias de cultivo. La intensidad del manejo se consideró según la cantidad de cultivos por año y la proporción de gramíneas en la rotación.

El equipo evaluó, entre otros aspectos, la estructura y estabilidad del suelo, su textura, la hidrofobicidad y distintas fracciones de carbono. También desarrolló un protocolo de análisis con microscopía electrónica de barrido y espectroscopía de rayos X para observar la composición superficial de los agregados.

El INTA informó que, a medida que aumentaba la intensidad de la secuencia de cultivos, también crecía la presencia de agregados biogénicos. En dos de los tres sitios, estos agregados mostraron mayor carbono superficial asociado al carbono particulado. La diferenciación, sin embargo, dependió del campo y de su grado inicial de degradación.

El alcance de los resultados
El INTA señaló que el estudio no permite concluir que una mayor intensidad agrícola sea siempre beneficiosa o perjudicial. La respuesta depende de las condiciones del ambiente y del estado inicial del suelo, y la investigación requiere ampliarse y contrastarse con otras mediciones.

La investigación propone estudiar cómo la organización de los agregados puede aportar información sobre la protección de la materia orgánica y los cambios estructurales del suelo. El organismo aclaró que esta aproximación está en desarrollo y debe relacionarse con otras mediciones físicas, químicas e hidrofísicas.

Los resultados fueron presentados en un seminario del Instituto de Ingeniería Rural del INTA. El organismo informó además que parte del trabajo se realizó durante una estadía de investigación en la Universidad Federal Rural de Río de Janeiro, en Brasil.