El seguro multirriesgo agrícola continúa teniendo una participación reducida en la Argentina, pese a que busca proteger a los productores frente a fenómenos como sequías, inundaciones, granizo, viento y exceso de humedad.
Según el informe de la Superintendencia de Seguros de la Nación correspondiente al ejercicio económico 2024, solo tres entidades ofrecían cobertura de multirriesgo agrícola. Ese segmento representó el 1,53% de las hectáreas agrícolas aseguradas y el 1,14% de las primas emitidas.
El ingeniero Carlos Comas, gerente de Riesgo Agropecuario de La Segunda Seguros, explicó que las coberturas contra granizo están más extendidas, pero que los riesgos sistémicos —capaces de afectar simultáneamente a miles de hectáreas— siguen siendo difíciles de asegurar a gran escala.
Durante una entrevista con Bichos de Campo, Comas sostuvo que las primas pueden resultar demasiado elevadas si el productor debe afrontar por sí solo el costo de cubrir pérdidas generalizadas. Por eso, planteó una articulación entre el Estado y las aseguradoras, mediante subsidios, beneficios impositivos u otras herramientas.
Lo que hay que saber
- El multirriesgo agrícola cubre distintos eventos climáticos dentro de una misma póliza.
- La Superintendencia de Seguros registró una participación del 1,53% para esta cobertura en las hectáreas agrícolas aseguradas durante el ejercicio 2024.
- Carlos Comas informó que Córdoba desarrolló un piloto que superó las 500.000 hectáreas aseguradas.
- El especialista sostuvo que una sola campaña no alcanza para evaluar la sustentabilidad del esquema.
Comas relató que, junto con la provincia de Córdoba, se implementó un piloto de seguro multirriesgo que cubrió más de 500.000 hectáreas, según su testimonio. Durante la campaña se registraron eventos de granizo, viento y sequía, especialmente al comienzo de la temporada de maíz.
El esquema utilizó información georreferenciada y antecedentes de rendimiento para establecer un umbral productivo. Cuando el rendimiento quedaba por debajo del nivel definido, podía activarse la indemnización prevista en la póliza, sin que necesariamente se compensara la totalidad de la pérdida.
El especialista advirtió que una campaña aislada no permite determinar si el modelo puede sostenerse en el tiempo. Para distribuir el riesgo, consideró necesario ampliar la cobertura a distintas zonas y mantenerla durante varios años.
La finalidad de este tipo de seguro es otorgar un respaldo económico que permita recuperar parte de la inversión y sostener la continuidad productiva después de un evento climático severo.
La experiencia cordobesa funciona así como un antecedente para analizar nuevas herramientas de gestión del riesgo agropecuario, en un mercado donde el multirriesgo todavía ocupa un lugar minoritario.
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